• 29/06/2018

CURAR NO ES OCULTAR SINTOMAS

Curar NO es ocultar Síntomas

Habitualmente asociamos a la enfermedad con la presencia de síntomas como fiebre, dolor de estómago, estornudos, granitos en la piel, insomnio, tos, malestar general, tristeza y un largo etcétera. Bajo esta lógica podemos pensar que la finalidad de un tratamiento médico es, exclusivamente, desaparecer las manifestaciones del padecimiento, lo que significaría que ha vuelto a la salud.

Sin embargo, una mirada profunda sobre el ser humano y su bienestar, como la que nos ofrece la homeopatía, nos permitirá entender que los síntomas son una vía que nuestro organismo ha elegido para empezar a curarse, al mismo tiempo que son el lenguaje que, cuando aprendemos a escucharlo, nos habla de un desorden interno, profundo, que requiere la atención debida.

Los síntomas no son la enfermedad

En otras palabras, los síntomas son recursos que utiliza nuestro sistema de defensas para tratar de erradicar una afección, pero no son la enfermedad en sí misma. Ciertamente, son molestos y nos obligan a hacer una pausa en nuestras actividades habituales, pero también expresan la lucha que libra nuestro organismo para volver a su punto de equilibro, a la salud, y por ese motivo deberíamos  dejar de luchar contra ellos para empezar a luchar con ellos.

Cabe decir que desde el punto de vista homeopático, cuando se prescriben medicamentos o productos que reprimen o suprimen las manifestaciones de una afección, corremos el riesgo de que el desequilibrio reaparezca en el corto o mediano plazo, en ocasiones con mayor gravedad que antes y en un órgano más importante que la primera vez.

Cuando a un paciente se le elimina, por ejemplo, una rinitis alérgica de la manera convencional, podría pensarse que el tratamiento ha sido exitoso; sin embargo, esa manera de actuar elevaría el riesgo de que su desequilibrio se profundice y se manifieste más adelante en forma de asma. Así, la supresión de los síntomas primarios, de acuerdo con los preceptos homeopáticos, sería el origen de muchas enfermedades más graves o crónicas.

El tratamiento Homeopático

A grandes rasgos podemos decir que un medicamento homeopático, siempre y cuando sea administrado por un médico homeópata calificado que prescriba al enfermo de acuerdo con sus características individuales, ayudará a que el organismo siga el camino que eligió la fuerza vital para curarse. En efecto, las dinamizaciones ideadas por Samuel Hahnemann no esconden ni suprimen los síntomas, sino que los modulan, haciéndolos menos violentos y más llevaderos.

Más aún, debemos saber que el tratamiento homeopático  actúa directamente en la fuerza vital y por lo tanto, tiene la capacidad de corregir la enfermedad desde su origen. Esa es la razón por la que la Homeopatía puede ofrecer curaciones más duraderas que la terapéutica convencional, o por lo que un paciente que suele atender sus afecciones con ayuda de un médico homeópata, presenta síntomas menos agresivos o mejora su salud más rápido cuando vuelve a enfermarse.

Así las cosas, vale la pena señalar que el restablecimiento de la salud no solo depende de la medicación recibida, sino también de los hábitos del paciente. Esto es sencillamente, por que al mejorar algunos aspectos alimenticios, de higiene o ligados a la actividad física fortalece nuestra fuerza vital

Reportaje por Rafael Mejía

Revista Homeofarma Enero -Abril 2016 Numero 4