• 04/10/2018

¡Eleve sus defensas en otoño con ayuda de la Homeopatía!

Este 2018 el otoño inicia en México el domingo 23 de septiembre. Además de anunciarnos la llegada de la temporada fría, esta nueva estación se acompaña de cambios climáticos que pueden ocasionar diversas enfermedades, mismas que pueden tratarse con ayuda de la Homeopatía.

El otoño es una época de transición que muchas culturas antiguas asociaban con el declive de la vitalidad y que en la actualidad relacionamos con la nostalgia. Estas ideas se deben, sin duda, a las características ambientales predominantes: la luz del sol se debilita, los días son más cortos, la temperatura desciende, el viento sopla con fuerza, muchos árboles pierden sus hojas y varias especies de aves migran.

Todos estos cambios repercuten en el estado de salud de muchas personas, las cuales sufren enfermedades respiratorias, presentan problemas en la piel o sienten que su estado de ánimo decae. Por suerte, estas afecciones y muchas otras pueden aliviarse con medicamentos homeopáticos, los cuales fortalecen las defensas del organismo y restauran su equilibrio de manera efectiva.

Problemas comunes

Septiembre marca el inicio la temporada fría en México, pero también es un mes en el que se registran lluvias intensas como remanente del verano; así, no es extraño que en un mismo día se alternen momentos soleados, lluviosos o con ráfagas ocasionales.

Desafortunadamente, esta combinación de calor y humedad suele propiciar la descomposición de algunos alimentos y, por ende, la aparición de afecciones gastrointestinales. ¡Las estadísticas de la Secretaría de Salud no mienten!, así que vale la pena  para la atención de estos padecimientos, contar con existencias de Bryonia alba, Colchicum autumnale, Dulcamara o Ipecacuanha.

Los cambios de temperatura también afectan a nuestros ojos, ya que propician su irritación y sequedad. En concreto, el tejido transparente que cubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados, llamado conjuntiva, puede inflamarse y lucir enrojecido por la acción de factores ambientales y microorganismos, ocasionando enrojecimiento, lagrimeo y secreciones oculares (lagañas o chinguiñas). Este problema, llamado conjuntivitis, también puede tratarse eficazmente con medicamentos homeopáticos, entre ellos: Aconitum napellus, Allium cepa, Apis mellifica, Belladonna, Euphrasia o Pulsatilla.

El cambiante clima otoñal es la puerta de entrada para distintas enfermedades respiratorias, siendo más comunes los resfriados y la inflamación de la garganta (amigdalitis) o la laringe (laringitis). Estos padecimientos suelen contagiarse por el aire, mediante las partículas que las personas afectadas expulsan cuando respiran, estornudan o tosen, o bien, cuando tocamos algunas superficies contaminadas (pasamanos, mesas de trabajo, transporte público).Por supuesto, existen numerosos medicamentos dinamizados que pueden utilizar para dar atención a estos problemas de salud cuya presencia se prolongará hasta el invierno.

Ahora bien, cabe señalar que nuestro estado de ánimo también suele resentir el cambio de estación. Esto se debe a los niveles de dos sustancias que regulan nuestra actividad física y estado de ánimo: la serotonina (“hormona de la felicidad”), que se produce con la luminosidad, y la melatonina (“hormona del sueño”), que se incrementa con la oscuridad. De esta manera, como los días en el otoño empiezan a ser más cortos y la luz solar menos intensa, es común que muchas personas se sientan apáticas, cansadas, aletargadas o tristes, dado que el nivel de la serotonina se reduce en tanto que el de la melatonina aumenta.

De nueva cuenta, cabe mencionar que la Homeopatía tiene recursos que pueden ayudar a nuestro estado de ánimo y a superar exitosamente la llamada depresión otoñal. Cierto: existen remedios especialmente útiles y específicos para los problemas anímicos que empeoran o reaparecen en otoño, en días lluviosos o con el descenso de la temperatura ambiental.

Finalmente, debemos mencionar al órgano de nuestro cuerpo que se encuentra más expuesto a los cambios que se presentan con la llegada del otoño: la piel. La humedad y el frío pueden provocar diversas afecciones en ella, ocasionando dermatitis por alergias, resequedad o infecciones de hongos. En estos casos es posible utilizar algunas cremas o ungüentos que ayuden a regenerar los tejidos lesionados y a reducir las molestias locales, así como remedios dinamizados que mejoren el estado general de salud y de la piel: Rhus toxicodendron, Graphites, Pulsatilla o Sarsaparilla officinalis, entre muchos otros.

Nos resta recordar que, en todo caso, la prescripción adecuada del medicamento homeopático debe correr a cargo del médico homeópata, quien hará un diagnóstico detallado del paciente con base en sus síntomas, hábitos e historia familiar. ¡Es importante  la visita al especialista para que sean correctamente diagnosticados y reciban un tratamiento preciso e individualizado!

Medidas para mantenerse sano en otoño

• Evitar los cambios bruscos de temperatura.

• Llevar una dieta equilibrada, rica en vegetales y frutas de temporada.

• Beber dos litros de agua al día.

• Hacer ejercicio de manera regular.

• Practicar el lavado de manos de manera frecuente.

• Mantener ventiladas las habitaciones, centros de trabajo o aulas escolares.

• Dormir adecuadamente.

Cuando el ánimo decae

Es un hecho que algunos problemas emocionales como ansiedad, alteraciones en el sueño y tristeza se incrementan durante el otoño y el invierno, pero también es cierto que la Homeopatía cuenta con medicamentos para resolverlos.

Al respecto, el médico homeópata español Guillermo Basauri asegura: “Para casos de ansiedad o insomnio muy intensos o que se prolongan excesivamente en el tiempo, el tratamiento homeopático debe ser personalizado, siempre observando cómo se manifiesta esa ansiedad y cómo reacciona nuestro organismo, si con inquietud, dificultad de concentración o bloqueo mental, ya que su abordaje será diferente. En estos casos se debe escoger el medicamento de forma individualizada en función de los síntomas de cada persona”, lo cual sólo es posible mediante el diagnóstico certero de un médico homeópata calificado.