• 16/11/2018

El paciente homeópata: ¡único y participativo!


El paciente que recibe tratamiento homeopático debe tomar las riendas de su propia curación, lo que significa que debe involucrarse con su tratamiento, mejorar sus hábitos y adoptar el autocuidado como forma de vida.

De esta forma, las personas que trabajan en una farmacia homeopática pueden cooperar con el paciente (y con el médico) ayudándole a comprender que cada persona debe seguir su propio proceso se sanación, y que lejos de autoexigirse una pronta recuperación deben comprender a su organismo y respetar el tiempo que necesita para alcanzar de nuevo la salud.

El paciente modelo

Los médicos homeópatas coinciden en que un buen paciente es aquel que se compromete con su diagnóstico y su tratamiento, que trata de entender a su enfermedad como algo más que una dolencia en un órgano o una parte de su cuerpo y que hace lo posible por emprender cambios generales en su estilo de vida. En pocas palabras, un buen paciente homeópata es cooperativo y hace del autocuidado su filosofía.

Recordemos que la Homeopatía, a diferencia de la medicina convencional, ve a la persona enferma como un todo en el que su historia familiar, estilo de vida, relaciones personales, dolencias, pensamientos y afecciones hereditarias se relacionan de manera única, y por ello requiere una atención individualizada.

En este sentido, el doctor Carlos Alberto Distilo (1941-2011), egresado de la Asociación Medica Homeopática Argentina, dijo en alguna ocasión que los homeópatas “filosóficamente,consideramos al ser humano como algo indivisible, donde el cuerpo, la mente y el alma constituyen una unidad. Por eso, cualquier elemento perturbador en alguno de estos componente repercutirá en el todo”.

Así, el paciente que busca un recurso terapéutico en la Homeopatía y que realmente quiere beneficiarse de sus bondades debe abandonar el papel pasivo al que posiblemente se encuentre acostumbrado por la medicina convencional, donde se siguen protocolos que generalizan la prescripción y que reducen el trato humano a la mínima expresión.

“El médico homeópata no se conforma con conocer la enfermedad, sino que investiga la relación de la persona con el clima, sus deseos alimenticios, sus aversiones, cómo es su sueño, cómo se despierta y cuál es su humor al hacerlo. Además, interroga acerca de su estado psíquico, su carácter, sus temores, ansiedades, celos e impresionabilidad frente a hechos de la vida actual o de su pasado que puedan influir”, decía el doctor Distilo.

La labor del paciente

Muchas personas que acuden por vez primera a la consulta con un médico homeópata se desconciertan con la cantidad de preguntas que deben contestar y que, en apariencia, no se relacionan con el motivo por el que acudieron. La razón por la que se realizan todas es tas preguntas, insistimos, es porque el médico intenta conocer la totalidad de la persona y qué lo hace particular. Sin duda, en ningún momento intenta ser ofensivo o intrusivo. Por todo esto, el ya mencionado doctor Carlos Alberto Distilo recomendaba a los pacientes que acudían con un médico homeópata lo siguiente:

• Confíen en la autoridad moral y en la preparación científica del profesional que consultan, pues sólo así establecerán un buen vínculo.

• Informen al médico de todos los síntomas que sufran, por absurdos que parezcan, ya que alguno de ellos podría ser determinante para elegir el tratamiento y lograr la curación.

• ¡Eviten la autocensura! Callarse dudas e inquietudes puede omitir elementos valiosos para el diagnóstico.

• Sean descriptivos y buenos observadores de los síntomas que presenta uno mismo o que sufren las personas con las que conviven, pues los detalles ayudan y orientan al médico homeópata.

• Si lo consideran necesario, pidan al médico homeópata que realice la consulta mediante visita domiciliaria. Muchos expertos acceden como parte de su ética y responsabilidad profesional.

Finalmente, el paciente homeópata debe saber que, ante la aparición de alguna duda o dificultad, una vez iniciado el tratamiento debe establecer comunicación con el médico homeópata. Nunca debe pensar que sus preguntas o comentarios generarán molestias, ¡al contrario!, su participación activa será de gran utilidad para su médico.

En su obra Organon de la Medicina, Samuel Hahnemann señala que ni la prescripción más acertada ni el medicamento más adecuado son capaces de lograr la curación si el paciente no modifica sus hábitos perjudiciales.

Por ello, es importante que el enfermo:

• Lleve una dieta equilibrada y variada.
• Practique ejercicio o una actividad física de manera regular.
• Descanse y duerma adecuadamente.
• Se hidrate correctamente.
• Cuide su higiene personal y la de su hogar.
• Se proteja de la radiación UV.
• Mantenga un buen estado de ánimo.

Por: Sofía Montoya 

Revista Homeofharma octubre 2018